Con topping, que si no es sopa de sobre

Crema de calabacín con queso fresco

Tiempo
15 min
Energía
260 kcal
Dificultad
Fácil
Raciones
2
La ración
≈ 1,12 €

Contiene: Lactosa

La piel del calabacín se queda puesta. Ahí está todo el verde, y una crema de calabacín pelado sale de un beige pálido que no invita a sentarse a la mesa. Además en la piel vive buena parte de la fibra. Lávalo bien, trocéalo tal cual y la crema de calabacín con queso fresco tendrá ese verde claro que ya promete algo.

La patata pone el cuerpo, y con poca basta. Ciento cincuenta gramos para seiscientos de calabacín: suficiente para dar textura, no tanto como para que la cosa acabe sabiendo a puré de patata. Cuécela hasta que se deshaga al apretarla contra la pared del cazo, porque una patata a medio hacer deja unos grumos que ninguna batidora arregla después.

El aceite entra en el vaso, con la batidora ya en marcha. Emulsionado con el caldo caliente da una textura sedosa que echado por encima al final no consigue ni de lejos. El queso fresco, en cambio, va arriba y desmenuzado en trozos que se noten: sin él esto sabría a sopa de sobre, y de paso sube la proteína de una crema que si no sería solo verdura. Con brócoli en lugar de calabacín y el queso fundido dentro está la crema de brócoli con queso.

Por ración

260 kcal · reparto de la energía

Proteína
11 g · 17 %
Hidratos
21 g · 32 %
Grasa
15 g · 51 %

Pasos

4 pasos · 12 min de espera con temporizador

  1. 1

    Trocea el calabacín con su piel y la patata en dados pequeños.

  2. 2

    Ponlos en el cazo con el caldo y sal, y cuece hasta que la patata se deshaga al apretarla.

    12 min

  3. 3

    Tritura con el aceite hasta que quede fina, sin grumos.

  4. 4

    Sirve con el queso fresco desmenuzado por encima y pimienta recién molida.

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