Berenjena a la plancha con miso y sésamo

El dulzor del miso sobre la berenjena

Berenjena a la plancha con miso y sésamo

Tiempo
15 min
Energía
230 kcal
Dificultad
Fácil
Raciones
2
La ración
≈ 0,73 €

Contiene: Gluten, Soja, Sésamo

El miso hace lo que haría la carne. Una berenjena a la plancha, sola, es blanda y sosa. El miso le pone de golpe lo que le falta: sal, fondo y ese sabor profundo que normalmente solo aparece cuando algo se dora mucho. Es lo que convierte una verdura en un plato que se sostiene sin proteína animal al lado.

Rodajas gruesas, de dos dedos. Cortadas finas se deshacen y se empapan de aceite hasta quedar grasientas. Gruesas, la cara exterior se tuesta mientras el interior se hace al vapor de su propia agua y queda cremoso, casi como una crema dentro de su piel. Fuego medio y paciencia: la berenjena quiere tiempo, no llama.

El miso se pinta al final, fuera del fuego. Es una pasta fermentada y el calor fuerte se lleva por delante lo que la hace interesante, además de quemar sus azúcares y amargarla. Dilúyelo con una cucharada de agua para poder extenderlo, y el sésamo encima al servir. Con unos garbanzos salteados con espinacas y tomate al lado ya es una cena completa.

Por ración

230 kcal · reparto de la energía

Proteína
6 g · 10 %
Hidratos
22 g · 37 %
Grasa
14 g · 53 %

Pasos

4 pasos · 8 min de espera con temporizador

  1. 1

    Corta las berenjenas en rodajas gruesas.

  2. 2

    Márcalas en la sartén con el aceite a fuego medio por los dos lados hasta que estén tiernas.

    8 min

  3. 3

    Diluye el miso con una cucharada de agua y pinta las rodajas con él.

  4. 4

    Reparte las semillas de sésamo por encima.

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