
El gazpacho blanco, sin cocinar
Ajoblanco malagueño de la abuela
- Tiempo
- 15 min
- Energía
- 380 kcal
- Dificultad
- Fácil
- Raciones
- 2
- La ración
- ≈ 0,73 €
Contiene: Frutos secos, Gluten, sulfitos
La almendra manda y el ajo firma. El ajoblanco malagueño es más antiguo que el gazpacho, porque en él no hay tomate: se hacía con lo que había antes de que llegara América, es decir almendra, pan, ajo, aceite y vinagre. De ahí su color blanco y su textura, que recuerda más a una crema que a una sopa.
Hay que triturar mucho más rato del que parece necesario. Un ajoblanco granuloso está mal hecho, y la almendra tarda en romperse del todo: conviene dejar la batidora trabajando un buen rato, con las almendras remojadas en agua caliente si estaban duras. El aceite entra al final en hilo fino para que emulsione, y el vinagre después, poco a poco.
Las uvas no son decoración. Su dulzor frío es el contrapunto exacto al ajo crudo y a la grasa de la almendra, y sin ellas el plato se queda plano. Se parte cada una por la mitad y se reparten en el momento de servir, con el ajoblanco muy frío. La otra sopa fría andaluza que también emulsiona con aceite, pero con tomate y pan, es el salmorejo cordobés.
Por ración
380 kcal · reparto de la energía
- Proteína
- 8 g · 8 %
- Hidratos
- 22 g · 23 %
- Grasa
- 30 g · 69 %
Pasos
7 pasos · 13 min de espera con temporizador
- 1
Pon las almendras en remojo con agua caliente 10 minutos si están muy duras — se trituran mucho mejor así.
10 min
- 2
Quita la corteza dura al pan y remójalo en un poco de agua hasta que esté blando.
- 3
Pon en la batidora las almendras escurridas, el pan remojado, el ajo y un poco de agua fría.
- 4
Tritura a máxima potencia hasta que quede muy fino — el ajoblanco de verdad no debe notarse granuloso, tritura un buen rato si hace falta.
3 min
- 5
Con la batidora en marcha, añade el aceite en un chorro fino para que emulsione, y el vinagre al final.
- 6
Ajusta con más agua fría hasta la textura que prefieras (más espeso o más líquido) y sal al gusto.
- 7
Enfría bien en la nevera y sirve con las uvas partidas por encima — el contraste dulce es la firma de este plato.
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